Hombres Presbiterianos Hispanos Latinos
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El ministerio de los Hombres Presbiterianos Hispanos/Latinos en la Iglesia Presbiteriana (EUA) está diseñado para:
1. Asistir y animar a los hombres, a fin de que acepten el llamado del Evangelio de Jesucristo y lo proclamen mediante su testimonio personal y colectivo.
2. Ofrecer formación espiritual, inspiración y compañerismo a través de la oración y el estudio bíblico, a fin de que los hombres puedan crecer en la comprensión de lo que significa ser cristiano.
3. Auspiciar y crear conferencias, talleres y seminarios donde los hombres puedan descubrir dones espirituales que los equipen para la vida cristiana.

Rev. José Luis Casal
Este es el título de un famoso libro de Fulton J. Sheen que hizo época en los años cincuenta. No pienso hacer una sinopsis o reseña del libro pero voy a usar prestado el título para hablar del trabajo de la iglesia y en especial del trabajo con los hombres. ¿Quién no ha sentido ganas alguna vez de mandar todo a volar y abandonar una tarea o un puesto o una labor que le ha sido asignada? Todos sin excepción hemos tenidos días en que nos preguntamos: ¿Vale la pena tanto esfuerzo? ¿Acaso este trabajo o puesto merece que me sacrifique tanto? La iglesia no es una excepción de esta actitud. Con mucha mas frecuencia los hermanos en la iglesia se cansan de hacer una tarea, sobre todo cuando existen dificultades y la labor se hace “cuesta arriba”. El trabajo con los hombres en la iglesia es doblemente difícil y a veces poco gratificante. Luchamos y luchamos y los resultados son a veces tan pequeños que finalmente decimos “No vale la pena todo este esfuerzo”.
Siempre he admirado la faceta humana de Jesús. El Señor Jesucristo fue un hombre fuerte, decidido, que luchó contra la marea y muchas veces lo hizo solo. Por eso cuando me atacan esos períodos de frustración siempre me repito: ¿Acaso no vale la pena seguir el ejemplo de Jesús?
Recientemente un amigo me envió por mi cumpleaños un artículo que se titulaba “La Historia de Pepe”. Es la historia de un hombre tan positivo que cada vez que se le preguntaba como se sentía, contestaba que se sentía tan bien que si volviera a nacer quisiera ser su propio gemelo.
Ese descomunal optimismo fue crucial cuando Pepe fue baleado por unos asaltantes que le robaron todas sus pertenencias. Al llegar al hospital fue atendido por los doctores y Pepe les preguntó que cómo estaba. Ellos aunque le dijeron que había esperanzas, sus caras decían exactamente lo contrario. Pepe se dijo a sí mismo que tenia que hacer una decisión importante. Le dijo a Dios que su situación era muy difícil pero que sin embargo, ¡bendito optimismo de Pepe!, él escogía vivir pues aun tenía mucho que hacer a sus veinticinco anos de vida. Con esta sencilla conversación con Dios, entró al salón de operaciones y los médicos le preguntaron si era alérgico a algo. Pepe respondió: “Si, a las balas”. Ante la carcajada general de los médicos les dijo. “Yo he escogido vivir y también se lo he dicho a Dios, así que ustedes opérenme como vivo y no como si ya estuviese muerto”.
La historia anterior ejemplifica la actitud de un verdadero seguidor de Jesús. Muchas veces actuamos como si ya estuviésemos muertos y por eso invertimos el tiempo en quejarnos de todo y de todos y esto nos lleva a la consabida frase de “no vale la pena todo este esfuerzo”.
La historia de Pepe nos indica de que si vale la pena vivir, luchar y sacrificarse por algo que sea valioso y eterno. Nuestro esfuerzo en la iglesia es valioso e importante. El trabajo con los hombres es difícil, precisamente porque es valioso e importante. Después de todos estos años trabajando por y para los hombres, puedo decirles: ¡Si vale la pena trabajar por los hombres de la iglesia!
Estamos ante un momento crucial en la historia de nuestra joven organización. Los últimos dos anos han sido de inactividad y silencio. Y como la historia de Pepe tenemos que tomar una decisión.
Nuestra organización ha decidido que somos alérgicos al desánimo y el pesimismo, y por eso le pedimos al Espíritu Santo que opere en nosotros el cambio que necesitamos porque hemos escogido seguir adelante y vivir para Dios.
Si, hermanos, la vida merece la pena vivirse… con Dios y para El.
CARTA A LOSHOMBRES
PRESBITERIANOS HISPANOS LATINOS
Amados hermanos en Cristo:
Por este medio nos dirigimos a ustedes con el propósito de dejarles saber acerca de nuestra organización, Hombres Presbiterianos Hispanos Latinos.
Comencemos con un poco de historia, como muchos de ustedes sabrán, esta organización fue iniciada en nuestra primera reunión que se llevó a cabo en Las Vegas, Nevada del 27 al 29 de septiembre del 2002, y asistieron 430 personas. Con la instalación de nuestros primeros oficiales, en la cual fue elegido el Rvdo. José Luis Casal. Se trabajó arduamente con el propósito de proveer a los Hombres Presbiterianos materiales adecuados para iniciar y mantener en nuestras congregaciones las asociaciones de hombres dedicados a la obra del Señor. En varios Sínodos, se llevaron a cabo eventos en los cuales se constituyeron nuevas asociaciones de hombres a nivel de Sínodo, así como a nivel congregacional.
Este esfuerzo nos llevo a nuestra segunda Asamblea que se llevó a cabo en Miami, Florida del 26 al 28 de agosto del 2005. En esa ocasión, tuvimos una asistencia de casi 400 personas, a pesar de las inconveniencias que varios hermanos tuvieron de viajar a Miami debido al huracán Katrina. Allí se eligió una nueva directiva, la cual comenzó trabajando muy bien, pero con el tiempo y debido a las muchas obligaciones de sus miembros, no se efectuaron los trabajos que se deberían haber hecho.
Gracias a Dios, un grupo de miembros de la directiva se reunió este año en Dallas, durante la reunión de las Mujeres Presbiterianas, para discutir el futuro de los Hombres Presbiterianos Hispanos Latinos. Allí decidimos comenzar de nuevo el trabajo y dedicar todas nuestras fuerzas para poder llevar a cabo nuestra próxima reunión en el 2008.
El moderador electo en la pasada Asamblea de Miami, Rvdo. Martín Concepción, tuvo que renunciar debido a situaciones personales y en una reunión telefónica que tuvimos el pasado septiembre 18 del presente, en la cual contamos con la participaron todos los miembros del Comité Ejecutivo, decidimos por voto unánime, elegir a dos Co-moderadores, el Hno. Julio Damiani, quien estaba como Vice-Moderador, y al Rvdo. Mauricio Chacón, quien también es parte del Comité Ejecutivo de los Hombres. En esa misma reunión se eligió al Rvdo. Renato Álvarez para llenar la vacante dejada por el moderador. El Rvdo. Álvarez ha demostrado un gran interés y sobre todo la disponibilidad de trabajar con los Hombres y sabemos que hará un gran trabajo.
En esta reunión se manifestó un interés genuino de cada uno de los participantes de continuar en miras de llevar a cabo nuestra asamblea del 2008 y así elegir a la nueva directiva, tal y como lo indican nuestros estatutos. Por decisión unánime, decidimos que la ciudad de Houston, Texas será nuestra sede y para eso la Iglesia Memorial Drive Presbyterian, ha decidido facilitarnos sus facilidades que son enormes para que podamos llevar a cabo nuestra reunión. Yo sé que con la ayuda de Dios y la participación de todos los grupos regionales y locales de hombres, podremos tener un gran evento en Houston en Octubre del 2008. ¿Qué debemos hacer? Creo que ahora es un buen tiempo para comenzar a prepararnos en nuestras congregaciones locales y a nivel de Sínodo para hacer eventos y animar al mayor número de hombres para que vengan a Houston en el 2008.
Cada uno de los miembros de la Directiva de los Hombres les aseguramos que montaremos la mejor Asamblea de Hombres, sabemos que Dios nos está moviendo a trabajar duramente por el beneficio del ministerio de cada hombre en nuestras congregaciones y de formar de cada hombre un evangelista de la gracia de Dios en cada congregación. ¡Les esperamos en Octubre 2008 en Houston!
En Cristo
Rvdo. Mauricio Chacón

Hombres Presbiterianos Hispanos Latinos
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